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¿REGIÓN O COMARCA?
Un debate abierto en El Bierzo, auspiciado y defendido por la irresponsabilidad de los partidos mayoritarios. No es un apartado menor, sino que representa un considerable freno para nuestras históricas aspiraciones. El Bierzo es una región perjudicada por definiciones comarcanas y sub-comarcanas inventadas por los partidos de ámbito estatal. La denominación «comarca» para nuestra tierra, obedece desde nuestra humilde opinión, al hecho regional de esta autonomía, que chocaría con la investidura político-administrativa de un ente que no se puede denominar regional, pero sí comarcal. Debemos recapitular antes de entrar en materia y en debate. ¿Qué es una comarca? Según estudios de varias Universidades, concretamente los referidos a los departamento de Geografía, se cita a una comarca como una unidad económica, social, histórica y cultural inferior a una extensión de 3.000 kilómetros cuadrados. Seguramente por ello, el actual Consejo Comarcal cuenta con 37 municipios que suman 2.970 km2, dejando fuera de este ente, y sospechosamente a la mitad de La Cabrera y al municipio de Palacios del Sil, que recientemente se incorporará al Consejo. Dicho lo cual, desarrollemos y estudiemos estas razones. 1.- En El Bierzo no existe una unidad económica. Existe un “Bierzo” que tiene una economía basada en la minería de la extracción del carbón, mientras que en otra parte tenemos una economía basada en la pizarra. El Bierzo central es eminentemente agrícola resaltando una gran variedad y gama de productos agroalimentarios. Ponferrada es una ciudad-capital que genera un sector económico de servicios y de mercado referencia para todo El Bierzo y otros municipios limítrofes enclavados en la autonomía gallega o el Principado de Asturias. Aún así tenemos la Capital del Bierzo Alto, Bembibre como centro económico de su comarca, al igual que Fabero, Villafranca o Laciana. Por otro lado tenemos un “Bierzo” de montaña que tiene otras connotaciones económicas distintas a las anteriormente expuestas. Sin duda, son muchos los municipios que encarando los nuevos tiempos vivirán y enfocaran su desarrollo hacia el turismo de calidad y rural. 2.- La historia común de los bercianos y su continua reafirmación territorial, es anetrior a la época romana, continúa hasta nuestros días y está fuera de toda duda. “reafirmación territorial y cultural de El Bierzo(http://partidodelbierzo.org/joompb/index.php?option=com_content&task=view&id=24&Itemid=43)” 3.- Que comentar de la extensísima materia cultural. Parece destacado resaltar como existe un Bierzo Oeste claramente influenciado por la cercana Galicia y, que conserva el uso cotidiano del idioma gallego autóctono en estas comarcas (Bierzo Oeste y la Cabrera). Hecho reconocido recientemente mediante una ley protectora de La Junta de Castilla y León. Sin embargo, tenemos Un Bierzo Alto que no tiene esta lengua y esta influenciado por la cercanía de la meseta. El Bierzo central con Ponferrada como principal núcleo tiene una mezcla de todas estas peculiaridades. Finalmente existe una clara influencia del Principado de Asturias en algunos municipios bercianos limítrofes con esta autonomía. Todo ello sin entrar a valorar el elenco de costumbres y tradiciones que identifican a cada una de las distintas comarcas bercianas. Magostos, matanzas tradicionales; dichos, mitologías y leyendas; canciones populares, Los Maios de Villafranca, los danzantes de Trascastro y Peranzanes, etc. La etnografía berciana es sin duda objeto de estudio y de discusión. Su variedad y complejidad dependiendo de la zona escogida dentro del propio “Bierzo”, la hacen única. Como decía recientemente el Presidente del Consejo Berciano, González Saavedra: "El Bierzo es un pequeño universo". 4.- Cuando los geógrafos franceses se plantean las posibles diferencias entre uno y otro concepto (comarca o región), llegan a la conclusión de que se trata ante todo de una cuestión de escala, es decir, la diferencia fundamental estriba en la extensión del espacio geográfico a estudiar, estableciendo como límite los 3.000 km2, a partir de los cuales se utilizará el término región, reservándose el término comarca para extensiones inferiores. El Bierzo cuenta con más de 3.000 Km2, sin hacer referencia al territorio histórico y sólo contando los actuales municipios que forman el Consejo berciano, a los que debemos sumar Palacios del Sil (incorporado en el año 2.006 al Consejo de El Bierzo), Enciendo, Castrillo de Cabrera, y en un futuro la Comarca de Laciana. De esta manera tenemos cerca de 4.000 Km2. Es más, sería una anécdota de desproporcionadas dimensiones encontrar una comarca en todo el estado español que cuente con la extensión de la berciana. Simplemente no se daría tal anécdota porque no existe tal relación. Con la reciente incorporación de Palacios del Sil, el Consejo de El BIerzo cuenta con 3.160 km2, por los 2.900 iniciales. Señores del PP o PSOE, ¿Sómos legalmente una Comarca?. Los números, estudios, sentido común y realidad vigente nos siguen asistiendo, dándonos la razón dia a dia. 
5.- Por último, apuntaremos que la población de la región es cercana a los 140.000 habitantes, contando su capital, Ponferrada, con cerca de 67.000. Esto representa una población considerable para una unidad menor como la comarcal. Parece conveniente interrogarnos sobre la peculiaridad de El Bierzo y sus divisiones internas. Hablando de El Bierzo actual, este comprende 6 comarcas: Bierzo Alto, Bierzo Bajo, Bierzo Oeste, Fabero-Sil, Laciana y La Cabrera. Si además hablamos de El Bierzo Histórico debemos incluir la comarca de Valdeorras y los pueblos de la Merindad de Aguiar, así como los pueblos de La Silva y Montealegre del Municipio de Brañuelas. A su vez, dentro de estas comarcas tenemos comarcas tradicionales históricas como es el caso de Ancares, Somoza, Fornela, Valdueza, Aguiar, Tierra seca, etc.
Es muy discutible decir que El Bierzo es una comarca. Lo curioso es como la clase política de los dos partidos mayoritarios “rizando el rizo”, se atreven a denominar a La Cabrera como una comarca dentro de la comarca berciana, o al menos en parte, ya que de los 5 municipios que forman la comarca Cabreiresa, dos, Puente de Domingo Flórez y Benuza, son legalmente y mediante la ley de marzo de 1.991, “Bierzo”. Otra incongruencia evidente es el caso de la denominación de la Mancomunidad de La Comarca de Ponferrada. Primera Mancomunidad aprobada en Castilla y León, o en su territorio, puesto que en el año 1.969 todavía no regía el actual sistema autonómico. Parece oportuno decir, que tal denominación es correcta, es decir, existe La Comarca del Bierzo Bajo o de Ponferrada. Lo incorrecto es decir que El Bierzo es una comarca con una mancomunidad en su territorio que da un servicio a una serie de municipios que forman casi o parcialmente La Comarca de Ponferrada, dentro de un ente superior y “comarcal” ¿¿¿???. Podríamos seguir con más irregularidades, sin embargo y ahondando en el problema originario de todo este lío, volveremos al término “Región”. ¿Por qué ese miedo por parte del legislador para el uso de este término en el caso berciano? Como decíamos anteriormente, región es sinónimo de autonomía. En la actualidad, y con la democracia consolidada, se habla de una España de regiones y nacionalidades. En esta Comunidad Autónoma de tercera fila, en la que por sorteo nos ha tocado vivir, la denominación “Región” va íntimamente ligada al término de Comunidad Autónoma. No obstante, El Bierzo es una Región perfectamente definida, no sólo desde el punto geográfico, físico, hídrico, político, económico, social o cultural, sino que nuestra historia e idiosincrasia nos hacen diferenciarnos de cuanto territorio nos rodea, pero a la vez siendo permeable a todas sus influencias, sin perder por ella la esencia berciana. Debemos recordar como existen provincias con menos habitantes, extensión o poderío económico que la región berciana, mientras que cuentan con todos los derechos y beneficios de su condición provincial o autonómica. Ahí estan las estadísticas y provincias como Ávila, Soria o Segovia tienen una población similar a la berciana. Comunidades autónomas como La Rioja o Cantabria nada deben envidiarle en extensión o población a la región berciana. O si hablamos de Km2, cualquiera de las tres provincias vascas son menores. Este Nuevo Bercianismo Democrático apuesta de una manera decidida y responsable por dotar a El Bierzo de la autonomía que le corresponde. Para ello, defendemos una ley especial auspiciada desde la Junta de Castilla y León, donde se comience a trabajar por la territorialidad histórica de la región berciana y su envestidura político-administrativa. “nueva ley Consejo General de El Bierzo" http://partidodelbierzo.org/joompb/index.php?option=com_content&task=view&id=22&Itemid=49 El Bierzo, origen y significado de un topónimoEl nombre actual de esta región es una de las denominaciones de primer orden más antiguas de la península ibérica, con una derivación clara y constatable desde la más remota antigüedad. Su devenir se remonta a la Edad del Hierro, en el nombre que se daba a uno de los enclaves castreños más importantes con los que se toparon los romanos en su conquista del Noroeste hispano (19 a.C.). Este no era otro que el castro cacabelense de Castro Ventosa, posteriormente romanizado y convertido en importante ciudad con derechos de municipio romano -su apelativo flavio lo demuestra-, que vehiculaba la frenética explotación minera del área. Esta urbe tomaría el nombre de Bergidum Flavium. Veamos el significado de este nombre. Bergidum es una palabra de clara adscripción indoeuropea, concretamente perteneciente a la lengua céltica más arcaica. Deriva de dos raices, una es Berg derivada de *bheregh/*bherghos, con significado de “montaña” o elevación, de esta misma raíz procede también el sufijo *Briga (plaza fuerte elevada) abundante en todo el Noroeste prerromano (Brigantium, La Coruña). Esta derivación, “Berg”, todavía existe en el alemán moderno con el mismo significado de montaña. La segunda parte del nombre es la terminación –idum/dum, la cual plantea más problemas. Por una parte encontramos paralelismos con la coetánea –dun, que identifica a los castros celtas irlandeses, o del galo –dunum (Lugdunum) con idéntico significado, tratándose por tanto de un apócope. Sin embargo también puede tratarse de un abundancial, es decir significaría algo así como “lugar muy montañoso”. De todo ello llegamos al significado del nombre que de forma ingenua vendría a decir “ciudad elevada y fortificada”, esto es, un castro. La sencillez del topónimo ha planteado si realmente era el nombre autóctono o indígena de la ciudad, al tratarse de una indicación geográfica, pero lo cierto fue que los romanos elegirían esta denominación y a través de ellos llegaría a la actualidad, derivando en la identificación de toda una región. Las primeras referencias literarias con este nombre las encontramos en Floro en su descripción de las guerras cántabras (aunque hay algunas dudas de identificación) y en Ptolomeo en su Geografía donde escribe en griego “Bergidon Flavion” en la primera mitad del s. II d. C., en la segunda mitad aparece una estela en Tarraco (Tarragona) que habla de un “bergidoflaviense” que desempeño todos los cargos de su respublica (ciudad); también aparece en el Itinerario de Antonino en el s III como ciudad confluencia de varias Vías con dirección a Bracara (Braga, Portugal), Lucus Augusti (Lugo) y Asturica Augusta (Astorga). Durante el Reino Suevo aparece la ciudad de Bergido como unas de las parroquias suevas (parroquial de 572-585), sin embargo no aparece en las listas posteriores visigodas. Varias monedas suevas y visigodas también aluden a una ceca monetaria que estaría situada en este enclave. Sin embargo es precisamente en época de Reino visigodo de Toledo cuando desaparece la adscripción del topónimo a una ciudad, y pasa directamente a denominar a un territorio o región, el conocido Territorium Bergidense, provincia gobernada por un conde bajo la supervisión del duque de Gallaecia o en fechas posteriores quizás de Asturia. Esta problemática aparece reflejada en los escritos referidos a San Valerio del Bierzo y su predecesor, San Fructuoso. Durante el lapsus producido por la invasión musulmana desaparece extrañamente cualquier referencia con este nombre tanto en las crónicas cristianas como en las árabes, a pesar de haberse producido aquí la importante batalla de Burbia (791, derrota cristiana). Deberemos esperar al s. IX cuando encontremos varias donaciones regias y eclesiásticas del Reino de Asturias que mencionan “in territorio Berizo” (857) y “territorio Bergido” (873), o a sus habitantes como repobladores de Astorga acaudillados por su Conde Gatón “quando populus de Bergido cum illorum comite Gaton exierumt pro Astorica populare” (878), o el “in Vergidum” de un documento del 883. En el Tumbo Viejo del Monasterio de Montes se encuentra abundante documentación que alude también a esa región, “confinio bergidense”, “territorio bergidense/vergidense”. Hay quien ve a este cenobio como el responsable del nuevo uso general de este nombre, basándose en las fuentes clásicas que aportan el halo de validez necesario para la mentalidad medieval, a pesar de que se había perdido la memoria de la existencia o situación concreta de la ciudad antigua que tenía ese nombre. Pero sería en el Cartulario del Monasterio de San Salvador de Carracedo donde encontraríamos la primera alusión al moderno apelativo de los habitantes del Bierzo, “in terra Vergidensium” (990), ("en tierra de los bercianos"). En fechas posteriores encontramos abundantes referencias: “in Berizu” (994), “territorio Beridensi” (996), “in territorio bericio” (1054). Y ya directamente el empleo aislado del vocablo clásico que aludía a la ciudad romana para aludir ahora a este territorio, “in Bergido” (1043), “in Berizo” (1092) o en el año 1115 “Bergidum”, “Beriz” (1167). Otras denominaciones serían: Berzido, Bercio o Berezo. Por primera vez encontraríamos el nombre actual en 1243 “Bierzo” en los documentos del llamado “tumbo viejo” del Monasterio de San Pedro de Montes. Y aquí también comenzaría el baile de grafías entre la B y la V que continuaría hasta tiempos recientes –y con el que nosotros ironizamos en el título de este blog-, ya que encontramos “Vierzo” en un escrito de 1294. A pesar de toda esta forma toponímica, con origen al menos en el año 1243, sería la definitiva. Datos de la página: http://bergidense.blogspot.com/
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